Historia de los Barrios

El barrio El Trianòn, fuè construido en 1971 cuando el Instituto de Crédito Territorial impulsó el proyecto residencial  y fue financiado por  Bancolombia. Su nombre aparentemente proviene de la finca en la cual se levantó.

El primer centro educativo Escuela El Trianòn se inauguró a mediados del año 1976, acontecimiento de gran relevancia para la comunidad. La construcción del templo fuè ubicado en el terreno del señor Jesùs Quintero y cedidos para su construcción el 21 de Octubre de 1986.

“Los 15.000 pesos se los levanta Usted…y a estrenar casa propia.  De uno o dos pisos, como la quiera; con cuatro alcobas, salón-comedor, dos baños, patio, cocina.  En su buen lote de 200 varas.  El precio de las casas, que ya están terminadas, es de 55.000 pesos.  Usted puede pagar fácilmente así: 15.000 pesos de contado; 12.000 pesos con plazo de dos años, pagando cada 6 meses y, el saldo, financiado con un plazo de 15 años, por el Banco Central  Hipotecario.

En dónde?  Pues nada menos que en Envigado, en la hermosa Urbanización Trianón, a continuación del barrio La Paz.   Lindas fachadas, antejardín y el clima más delicioso del mundo.  Decídase ya.  Pida informes en Alberto Álvarez S. y Cía. Ltda.”

Fuente: Archivo Centro de Información Periodística CIP.  María Teresa Valenzuela A.
mariatval@hotmail.com  ©El Colombiano

Vida de barrio, ¡eso es vivir en El Trianón!

Leonel y su esposa Inés, vecino de siempre de El Trianón. Fotos: Edwin Bustamante.

artículo tomado del periódico gente: http://gente.com.co/vida-de-barrio-eso-es-vivir-en-el-trianon/

Conozca la historia de barrio que nació aproximadamente hace 43 años, el mismo tiempo que lleva don Leonel Ramírez en una de sus tradicionales casas.

En la manga que por años fue su paseadero, en la que armaba plan de olla con sus hermanos o amigos, entre árboles y lagunas, y en la que alguna vez caminando vio que se levantaba una edificación y dijo: “Quién podría venirse a vivir a este destierro”. En esa precisamente fue en la que construyó su hogar y de esa manga —poblada ya hace más de 40 años— no hay quién lo mueva. No hay quién le haga cambiar la tranquilidad y el placer de disfrutar una verdadera vida de barrio a don Leonel Ramírez, vecino de siempre de El Trianón, el mismo que en 1974 tuvo la ventaja de elegir de segundo (entre 17 ‘contrincantes’) su vivienda, cuando el Instituto de Crédito Territorial repartió 1000 solicitudes.

Escogió la séptima del lado par de la calle 46D sur con carrera 39 y se acomodó a sus anchas con su esposa, doña Inés Hoyos, y 2 de sus 3 hijos; el tercero nació allí. Desde el primer día el barrio se mostró amable con los suyos y a él, por lo menos, le regalaba esa paz que tanto disfrutó en su niñez cuando vivía en Pueblorrico, el municipio antioqueño donde don Leonel nació.

Tenía unos 10 años cuando se vino al Valle de Aburrá con sus papás y sus 12 hermanos. Barbosa los recibió y los acogió por casi 4 años, el turno después fue para Sabaneta y en menos de 1 año eligieron a Envigado como su nuevo vividero, el de siempre en realidad. Se instalaron en El Dorado. Él ya tenía poco más de 14 años y decidió independizarse, trabajó fuertemente y prestó el servicio militar.

Sin embargo, no se alejó del todo de Envigado ni de su familia ni de sus amistades, especialmente de la ya mencionada Inés, hija de una pareja fundadora de El Dorado, a quien conoció en esas tardes de amigos y con quien cambió su estilo de ser ‘amiguero’ para pasar a tener una novia. Relación que duró 2 años y que hoy es un matrimonio de 47 años.

Lo enganchó para siempre
La pareja Ramírez Hoyos vivió 5 años en el barrio que los unió. Nacieron su hija (hoy, de 45 años), el segundo (de 42) y de ahí pasaron al proyecto que eligió a muy buen tiempo don Leonel. Esa casa era parte de la tercera etapa de El Trianón, pero las 3 fases se construyeron casi que al mismo tiempo. Él y su familia fueron testigos del cambio, la manga se edificó y, aun así, ellos se vieron beneficiados. Como si se tratara de un premio por su amor al campo, la casa de don Leonel cuenta con 2 entradas: una que da al vecindario tradicional y otra que lo deja a unos 7 pasos del reconocido humedal que lleva el nombre del barrio. En ese recurso natural ha cultivado y cosechado guayabas, naranjas y aguacates, además de haber sembrado plantas y flores.

Antes de saber qué se escondía en esa zona verde del sector, el humedal de El Trianón ya había marcado de manera significativa a esta familia. En él vivieron la niñez los 3 hijos de Inés y Leonel, jugando en grandes piedras y subiendo a los árboles, y también fue la sede de varias de las noches de luna y las sancochadas que organizaban con amigos de la cuadra siendo jóvenes. Y es que, por el mismo hecho de desconocer que se trataba de un suelo húmedo, en este espacio había ganado y las vacas se encargaban de no dejar crecer el césped; por eso años atrás era ideal para jugar y pasar largas horas. No obstante, la menor de los 5 nietos de don Leonel hoy por hoy le sabe sacar jugo a punta de correteadas.

El mal rato no duró
En medio del recorrido mental que hace Ramírez recordando esos primeros días en este barrio que va de la carrera 40A a la 25 y de la calle 45A sur a la 48D sur, no puede faltar la época que de cierto modo le amargó ese buen vivir. Dice que fue, más o menos, entre 1985 y 1995 (como lo vivieron también otros barrios de Envigado y como sucedió en Medellín y Antioquia) cuando decenas de personas —conocidas y no— desaparecieron o murieron. Por ejemplo, al vecino barrio La Paz no se podía ir tranquilamente a bailar, casi que ni pasar por casualidad.

Lo bueno fue que el mal rato no duró tanto. Cuando pasó la etapa oscura El Trianón recuperó su esencia tradicional, la de los residentes de siempre, la del sector apacible, tranquilo, fresco (es muy arborizada esta zona de Envigado), la de donde todos se conocen y, si no, se regalan un saludo y una sonrisa.

A don Leonel algunos amigos de toda una vida le han preguntado luego de un buen rato sin verlos: “¿Todavía vivís allá?”, y al señor solo se le ocurre decirles: “Dónde más, ¡claro que sigo en el barrio de siempre… y lo que voy a vivir!”

“Esto por acá es muy tranquilo y eso es lo que más se necesita para vivir bueno. Ya criamos los hijos, ya uno se cuida solo y puede cerrar su ciclo”, agrega sentado en la comodidad de su casa. En este vecindario tiene sus apegos y formó un hogar, en su casa construyeron sus hijos (hacia arriba cada uno), en El Trianón lo conocen varios y lleva buenas relaciones: “No ofendo a nadie para que nadie me ofenda, soy de buen vivir y por eso me veo acá por el resto de mis días”.

Lo escuché todo el tiempo, salí, recorrí su barrio y simplemente le creí. Qué gran lugar el que eligió para él y los suyos.

Por Luisa Fernanda Angel G.
luisaan@gente.com.co

El Trianón sí es un humedal

Fuente Periódico El Mundo, Autor: diana Ramírez.
11 de Enero de 2006

Se formó un Comité del barrio que impulsó la protección del humedal, el cual considera como un ecosistema estratégico. Los expertos de Corantioquia avalaron la posición de la comunidad que insistía en la protección de este lugar porque presentaba las características propias de un humedal.

La comunidad insiste en defender su humedal y denunció que recientemente hubo nuevas afectaciones en este lote por parte de particulares.

Hubo dudas en la misma comunidad sobre el valor del terreno como un humedal, pero la Corporación ambiental de Corantioquia ratificó la posición del comité. Desde el 6 de enero del 2006, fecha en la que se radicó el informe técnico en la Administración Municipal de Envigado, el ecosistema estratégico goza de los privilegios de protección que tanto han pedido sus vecinos, gracias a los cuales se denunció a tiempo la construcción de una urbanización en el predio, a pesar de que otras afectaciones por contaminación y urbanización de terrenos aledaños ya se hicieron.

Beatriz López, jefe de la oficina Aburrá Sur de Corantioquia, explicó que “nosotros efectivamente recibimos una queja de parte de la comunidad manifestando que el sitio era un humedal con unas características de fauna y flora. Allí se hicieron presentes un ingeniero forestal y un geólogo, quienes emitieron el concepto según el cual efectivamente el lugar es un humedal con unas características específicas”. De igual manera, aseguró que el hecho de que haya sido catalogado como un ecosistema estratégico explica que el lugar tiene unas características de gran importancia para el medio ambiente. Es el caso de la Polla de agua, un ave típica del lugar. “Es muy significativo que allí estén esas especies, ya que sólo habitan en humedales y en sitios donde no haya contaminación, porque se alimenta de pequeños crustáceos y peces, que habitan en fuentes de agua que no están contaminadas. Incluso la gente no entiende la importancia del ecosistema y como lo ven como un lote baldío le echan basuras, entre otras cosas”, aseguró López.

Informe técnico

El informe sobre el lote, el cual fue solicitado a raíz de las quejas de la comunidad sobre la construcción de urbanizaciones y que también esperaba el Municipio de Envigado para tomar cualquier decisión sobre la intervención en el predio, enfatizó que era un humedal.

Entre las características halladas por Edgar Jaramillo Carvajal, ingeniero geólogo, y Elmer Vallejo Santana, técnico operativo, se señala que en el lugar se presenta afloramiento superficial de agua que satura todo el depósito “y que se hace evidente en la distancia por la fisonomía característica de la vegetación hidrofítica que lo cubre, de la cual se observa, entre otras especies, Esquisetum sp, Conmelina sp, tres especies de Cyperáceae, dos especies de Juncaceae, etc. En la periferia de esta cobertura se observa evidencias de que su nivel de cubrimiento al terreno fluctúa según la temporada climática o nivel de saturación”.

Y añade que “dicho depósito, de acuerdo con la definición de la Convención de Ramsar, constituye un humedal…”. Dicho informe técnico fue enviado al Municipio de Envigado, por parte de la corporación, para aclarar el tema, con el cual la Administración será la responsable de asumir su protección y las decisiones que sobre la intervención del humedal de El Trianón se tomen. “Remitimos ese informe técnico al Municipio porque el humedal se está disminuyendo por la presión urbanística, nuestra competencia es el informe técnico y definir las actividades encaminadas a su protección. Con base en el estudio, la Administración debe tener en cuenta que está protegido por la Ley y por los convenios en los que Colombia está inscrita”, manifestó la jefe del Aburrá Sur de Corantioquia.

El informe también ilustra a los funcionarios de la Administración sobre lo que significan los humedales y las leyes que protegen los mismos. Precisamente el humedal de El Trianón es un ecosistema que se encuentra protegido por la Ley 357 de 1997, mediante la cual el país se acogió al Convenio Ramsar.

En el mes de septiembre los miembros del Comité Prodefensa del Humedal de El Trianón no descansaron en su veeduría y lucha porque el ecosistema sea protegido, reunió las firmas para solicitar a la Administración que se suspendieran obras en los terrenos y se determinó parar las intervenciones hasta cuando se definiera si era una quebrada o un humedal. Aunque los problemas continúan: “Recientemente hubo un daño grande sobre el humedal que hicieron tres trabajadores entre el viernes 30 de diciembre (hecho presenciado por la bióloga Elisa Londoño de nuestro Comité, quien llamó a la Inspección de Espacio Público y no respondieron porque salieron de descanso hasta el 2 de enero) y el viernes 6 de enero de 2006”, aseguró Hilda Zapata, uno de los miembros más activos del Comité de Protección.

Así mismo, añadió que “posteriormente yo fui informada el día viernes 6 de enero a las 12 del día, por un miembro de la comunidad, de que había unos señores rozando casi todo el humedal. Al instante busqué apoyo con los miembros del Comité, respondieron a mi llamado el párroco Wilson Álvarez y el líder comunitario Samuel Castaño. Me presenté a las 2:10 p.m. a la Secretaría del Medio Ambiente, donde hablé con el señor Carlos Echeverry quien dijo que ellos no tenían competencia policiva, pero que podíamos pedir el apoyo a Espacio Publico. Hablé con la inspectora Guadalupe Díaz, quien envío refuerzos a la zona y no hallaron el humedal, insistí y nuevamente volvieron a El Trianón y ordenaron la suspensión de los trabajos”.

Pese a que hubo suspensión de la intervención, el Comité asegura que les resulta cuestionable que dichas dependencias no tengan atención en las fechas citadas, sabiendo que se pueden presentar situaciones como la descrita.

Cuando ayer hablamos con los funcionarios de Envigado, al parecer no tenían conocimiento del concepto de Corantioquia y sobre esa situación, Gloria Elena Correal, de la Secretaría del Medio Ambiente, manifestó que el Municipio estaba a la espera de los resultados de los estudios, “obras y demás están suspendidas hasta que no se determine si es un humedal”, aseguró.

Finalmente Beatriz López expresó que se debe tener en cuenta que el predio se haya definido como un humedal, porque ello lo convierte en un sitio de bien público, pues son muy escasos y merecen protección especial.

EL BARRIO MESA: LA TRADICIÓN DE VIVIR EN EL PARAÍSO

La historia de uno de los barrios más tradicionales del municipio, contada por quienes jugaron en sus mangas, pescaron en su quebrada y vivieron de cerca el paso de casonas separadas a manzanas.

Para conocer y compartir la historia de nuestros barrios no acudimos a libros —así atesoren datos únicos, ignorados por muchos—, y tampoco al admirable conocimiento de un historiador.

En lo personal, elijo caminar, recorrer, encontrar ‘al que es’ (ese habitante de siempre, personaje que por décadas ha guardado en la memoria los mejores y no tan buenos momentos en el lugar que lo vio crecer) y sentarme a conversar. Eso me pasó con Edwin Bustamante en Barrio Mesa; él con su cámara, atento a esos detalles que hablen por sí solos del sector, y yo, intentando acertar ese personaje. Hasta que dimos con ‘los que eran’, estaban sentados en el bar Cristo Rey… y qué momento nos dieron.

Carlos Mario Correa, Mario Hernando de Jesús Uribe, Johny, John Jairo Uribe, (apodado Perico), William Uribe y Jesús Alberto Tirado, entre unos 6 más que se turnaban llegando y yéndose, son amigos de toda la vida, estudiaron juntos en la antigua escuela Carlos J. Echavarría, patrocinada por Coltejer y su filial en esta zona: Rosellón, empresa y pieza clave en la información que nos regalaron sentados en un bar.

“Se le atribuye todo el impulso”
Para Carlos Mario, a pesar de que Barrio Mesa tiene cerca de 100 años (basándose en el hecho de que el abuelo de un amigo construyó su propia casa hace 90), le debe su conformación y desarrollo a la llegada de los trabajadores de Coltejer; a ellos los patrones los apoyaban con recursos económicos para que levantaran sus viviendas.

“Casi todo el barrio trabajaba allá. El 80 % de los trabajadores de Mesa era de Coltejer (entre Rosellón, la Corporación Educativa para el Desarrollo, Cedeco, y Planta de Acabados). A la empresa se le atribuye todo el impulso no solo de sus empleados, sino de esto por acá”.

De hecho, supimos que hay una manzana conocida como ‘el barrio de los empleados’. Allí nació Carlos y es la que queda al frente del actual Cefit (donde antes operaba la Cooperativa Rosellón): entre las calles 39 y 40 sur y las carreras 34 y 34 A: “Ahí comenzó el desarrollo urbano como tal de Mesa, porque hasta ese entonces eran casas antiguas, mangas y vías empedradas”, insistió.

Esas mangas y calles empedradas fueron el ‘patio de recreo’ de un combo de amigos muy grande, teniendo en cuenta que solo entre él y sus hermanos sumaban 13 niños (5 mujeres y 8 hombres). Se la pasaban agarrando mangos, naranjas, mandarinas y pomas de cada árbol que podían y también se iba con su hermana María Elena a ordeñar las vacas del vecino Pacho Díaz (hasta el día que lo vio y le dio una buena tunda).

El otro parche era ver televisión en blanco y negro, pero tocaba pagarle al que tuviera televisor en casa, y si no era eso, pegaban para la quebrada La Mina a pescar y asar corronchos, aunque lo mejor casi siempre era jugar fútbol. La primera cancha (aparte de la que les montó Coltejer en la escuela) que adaptaron fue la de la manga de El Consuelo, luego en la JJ (actual hospital MUA) y la más sofisticada fue la de Grulla (hoy, Éxito de Envigado).

Eran muchos los recuerdos que iban llegando a la mesa en la que estábamos en Cristo Rey. Y sobre ese nombre nos mostraron fotos viejas de cuando fue ubicada la estatua de Cristo Rey en la vía principal del barrio: la calle 38A sur. Eso fue el 25 de octubre de 1931 y en una placa hoy todavía se puede leer: “La juventud católica del pueblo envigadeño a Cristo Rey, como homenaje de gratitud y amor”.

Mencionaron también un hecho que marcó a Mario Uribe (quien nació en la casa donde también lo hicieron su abuelo y su papá), puesto que su abuelo estaba en Rosellón cuando ocurrió: el día (uno de 1939) en que una fracción de una montaña se vino abajo afectando a la compañía y a algunas edificaciones ubicadas más arriba de la zona de la que habló Correa.

También la salud y el mercado

Preguntamos por el lugar al que iban a surtir sus cocinas y mesas, y entre risas nos dijeron que también Coltejer tenía que ver. Las familias de todos se vieron beneficiadas con el comisariato (almacén o tienda, pero de carácter cooperativo) de Coltejer y allá tenían hasta carnicería.

Asimismo, si necesitaban ir al médico, mejor este venía a ellos. Los visitaba en sus casas y la medicina que les recetaba la adquirían por medio de la cooperativa de Rosellón. Es que en serio fue eso, una pieza clave; si hasta le daba a cada niño aguinaldo en diciembre, festejo especial en el día de la niñez y la mediamañana en la escuela.

A la hora de vestirse, por ejemplo, no había tanta preocupación. Las mamás tenían a la mano bolsas y bolsas de tela y ropa de la empresa, y no era sino desbaratar las prendas para volverlas a confeccionar a la medida.

Viven en el paraíso
Entre esas mismas fotos antiguas que nos dejaron ver, y que hoy están colgadas en las paredes del bar que los recibe cada tarde, señalaron las primeras vías que pasaron de ser de piedra a carreteras delimitadas, pero sin pavimentar. Y recordaron algunos de los barrios que los rodeaban cuando el de ellos estaba tomando cara y cuerpo: Guáimaro, el centro, Los Naranjos, San Mateo y Obrero (este obtuvo el nombre por ser el barrio creado para los obreros encargados de las calles y otras obras aledañas a la empresa).

Y a propósito de nombres, preguntamos por el del lugar al que tanto quieren, del que nunca se fueron y en el que nacieron también sus hijos. Algunos crecieron convencidos de que fue en honor a un señor de apellido Mesa (y hasta nuestro encuentro lo creían así, a pesar de no saber el porqué de ese homenaje ni el verdadero quién). Pero la mayoría coincidió en que fue por ser planicie, un ‘llanito’, una mesa.
En ese llano siempre han tenido todo al alcance. En la niñez y juventud de estos amigos surgieron en Barrio Mesa fábricas de bocadillos (a cargo de los Tamayo), de arepas y de costales, además de haber tiendas por todos lados, de las tradicionales, esas de pueblo que vendían lo que fuera.

Mencionaron a los Tamayo y de una saltaron a la charla los demás apellidos que le dieron vida al sector, las primeras familias y las que les dejaron esta herencia: los Uribe, los Molina, los Pineda y los Correa (“hay más ‘correas’ en el barrio que en los almacenes”, fue el chiste de William Uribe).  Las bromas y anécdotas iban y venían, pero al final una sola idea nos dejaron clara, y para que los entendiéramos la repitieron una y otra vez: “Vivimos en el mejor barrio del municipio. Si Envigado es un paraíso, Mesa es el paraíso de Envigado”.

Contenido:

. 1. propietarios de la tierra, en orden cronológico de sus poseedores.

  1. eventos importantes que beneficiaron estos terrenos.
  2. recuerdos de personas entrevistadas.
  3. urbanización del barrio el portal.
  4. primeros habitantes.
  5. creación de la parroquia el portal de jesus.
  6. comité cívico.
  7. eventos que han impactado positivamente en el barrio.
  8. 1. propietarios de la tierra, en orden cronológico de sus poseedores.El Barrio el Portal se construyó en los antiguos terrenos de la Hacienda Andalucía, cuya casa principal es hoy la Casa de la Cultura del Municipio “Miguel Uribe Restrepo” (1792 – 1841), en honor al jurista y político envigadeño,  apodado el «Demóstenes Colombiano» por sus dotes oratorias. Fue discípulo del Sabio Caldas y de Camilo Torres. Reemplazó a Francisco José de Caldas en las cátedras de Matemáticas e Ingeniería. Primer profesor de Filosofía que tuvo la Universidad de Antioquia. Fue Consejero de Estado y Presidente del Senado. Se opuso a Simón Bolívar, a quien tildó de tendencias monárquicas.

La casa principal o mayoría como se denominaba en la época, es una construcción típica de hacienda, de estilo colonial. La planta original del edificio es cuadrada, de patio central y jardines interiores. Hacia el occidente tiene un par de ventanas similares a las que se ven en el tapiado exterior, al estilo de las construcciones sevillanas con influencia mudéjar. Esta parte de la villa tuvo por su orientación, la función de lugar privilegiado para mirar el ocaso del sol y recibir la fresca brisa de la tarde, especialmente en épocas de verano. Permitía escudriñar en el horizonte En la mañana volvía el río, a recobrar la vida La bandada de garzas que llega, La bandada de garzas se alejaba, Con buche repleto de alimento dejando atrás el incesante Para sustentar los polluelos que esperaban. Graznido lastimero de sus crías.

Este inmueble de estilo colonial es una de las construcciones más antiguas que conserva el Municipio de Envigado. La historia de este inmueble como la de la mayoría de las construcciones privadas, es difícil de rastrear, pues las familias que inicialmente las construyeron y habitaron, carecieron de archivos particulares.

Sin embargo, se puede reconstruir por una acción ordinaria de policía contra los señores Ricardo Botero S. y Mercedes Saldarriaga de Botero, que Don Manuel María Uribe Vélez, casado con Dña. María Josefa Restrepo, pasó a su hijo Agustín la propiedad. Uno de los 22 hijos de la familia, cuando su fortuna se vino a menos, pasó su propiedad a Don José Julián Saldarriaga “y de éste, por herencias y por ventas sucesivas vino al dominio de Dña. Mercedes Saldarriaga de Botero”. Este es el único vínculo que he encontrado entre los Uribe Restrepo, con los Saldarriaga y los Botero, a la postre dueños de los terrenos que al vender a la Cooperativa de Habitaciones, permitieron la urbanización y construcción de nuestro Barrio.

En la historia de la casa, encontramos un gran vacío, que va desde la primera adquisición del terreno por la familia Uribe Restrepo, hasta la herencia recibida por la señora Mercedes Saldarriaga viuda de José Miguel Botero Pardo, en la segunda mitad del siglo XIX. Este dato se corrobora en la descripción del ambiente vivido en la hacienda, una noche de fiesta en agosto de 1898; citado por el periódico el Montañés de Medellín; allí aparece como anfitriona la señora Mercedes, acompañada de sus hijos: Carlos, Ricardo, Elisa y Elena. Así lo anotaba el cronista: “Amplia, espaciosa es la casa, llena de luz, seductora y sonriente como la tierra de María Santísima; sombréala frondosos árboles, bésale el río los pies, circúyela uno de los más pintorescos y variados paisajes de nuestro valle…decoraban corredores y salones coquetas japonerías; embalsamaban el aire y recreaban la vista los arbustos florecidos del anchuroso patio. En trajes vaporosos las bailarinas Medellinenses gozaban de la música de la orquesta Mondragón, más de 300 personas bullían gozosas en aquella casa, entre ellos se encontraba un huésped francés, Víctor Azam, como también poetas, comerciantes, músicos, entre otros”.

La búsqueda de fuente primaria en diferentes archivos históricos, notarías y la Oficina de Registros Públicos de Medellín, permiten dar cuenta de cortos acontecimientos de la vida cotidiana de los herederos, durante varias generaciones de las familias Botero Saldarriaga, Botero Mejía, Botero Restrepo, Botero Phillipsbourne Mercedes Saldarriaga heredó de su madre, Doña Antonia Londoño de S.

Un globo de terreno situado en el Municipio de Envigado cuyos límites al occidente se extendieron hasta el rio Medellín; por el sur con el camino que seguía de Envigado a Itagüí , y por el oriente con tierras de Rafael Arango (abuelo de Débora Arango); el lote comprendía 137 cuadras de extensión. Al morir José Julián Saldarriaga, padre de Doña Mercedes se protocolizó su mortuoria en la cual declaró deber a Miguel Botero Pardo, esposo de su hija Mercedes la cantidad de 1000 piezas de 8 décimas; para sufragar la deuda solicitó a su albacea, pagar con un globo de terreno situado en Envigado y que ocupaba: “una casa de tapia y tejas mitad nueva mitad vieja, con una anexidad de pesebrera y de otra casa también de tapia y tejas con su correspondiente ramada, en donde se encuentra la máquina de moler caña y esta con sus anexidades de horno, fondos, pailas y demás enceres correspondientes a su servicio”. Además de la porción de terreno llamada Manga de las Mulas, hasta abajo con el río Aburrá. Doña Mercedes se propuso extender los terrenos de su hacienda comprando diferentes predios hasta conformar la Hacienda Andalucía con una extensión total de 216.921 m² avaluada en $38.500. La señora Mercedes Saldarriaga registró la finca a nombre de su hijo Ricardo Botero S. en Mayo de 1932. Estos terrenos sufrieron varios fraccionamientos por sucesiones hasta que fue urbanizada. (Inmuebles Patrimoniales Municipio de Envigado. Datos facilitados por La Dra. Yadira Muñoz.)

La historia de la hacienda Andalucía A él le heredaron sus hijos Se puede resumir en pocas palabras, Hasta que la Cooperativa comprara, Fue de los Uribe Restrepo Hoy nosotros tenemos un lote Pero por reveces de fortuna, De esa hacienda urbanizada. Pasó a Don José Julián Saldarriaga. Van desapareciendo las estancias Este la entregó a su hija Mercedes Que años atrás adornaran, Con Miguel Botero casada, Moles de concreto y cemento De ella la heredó su hijo Ricardo Están reemplazando las casas. Cuando el siglo veinte empezaba.

  1. EVENTOS IMPORTANTES QUE BENEFICIARON ESTOS TERRENOS.
  2. Construcción del Ferrocarril de Amagá.
  3. Canalización del Río Medellín.
  4. Construcción de Peldar.
  5. Ferrocarril de Amagá.Se escucha la sirena a la distancia Era la estación punto de encuentro Precedida de alegría o de lágrimas, Con viajeros que partían o llegaban, Para unos era… la triste despedida Vendedores que ofrecían sus alimentos Para otros la felicidad por la llegada. Otros que simplemente curioseaban. Según Belisario Betancur, (Expresidente de Colombia 1982 – 1986) “se puede decir sin exageración, que existe una Antioquia anterior y otra posterior al ferrocarril. Sólo el tren pudo unir nuestras montañas indómitas y sólo él nos encarriló, valga la expresión, por el camino de la industrialización… Las carreteras secundarias no iban a parar a Medellín, sino a la estación del tren, porque realmente éste era el que unía nuestro departamento”. Construcción del Ferrocarril. “El primer riel del trayecto inicial de 24 km. comprendido entre Medellín y Caldas lo clavó ceremoniosamente el presidente Carlos E. Restrepo a principios de 1911. A pesar de que casi todo el material para la banca debió ser transportado en mula, porque los caminos y las distancias entre los depósitos y las obras no permitían usar carretas, la línea avanzó hacia El Aguacatal, Envigado, Sabaneta, Itagüí, Tablaza y Caldas.

En 1914 se había puesto en servicio el tramo completo hasta Amagá. En el kilómetro 9 está la estación de Envigado, a unas cuatro cuadras de la población de este nombre. El edificio es mejor que los anteriores. Los campos muy cultivados y bellos. Aquí empieza a verse, y continúa por largo espacio y a trechos, la cerca o adorno que ha puesto la Empresa del Ferrocarril a su zona, de lado y lado, de naranjas mandarinas, mangos, pomarrosas, otros árboles frutales y de rosales de muchas variedades, llenos de flores.(Textos tomados de Internet) La vía férrea cuyo trazado era por lo que es hoy la Avenida las Vegas, y estación Uribe Ángel que se ubicaba a la altura de Peldar, fueron convirtiendo estos terrenos en potencialmente urbanizables hacia el futuro. Los Boteros así lo entendieron. La locomotora irrumpía imponente Cargados de sueños y proyectos Con su sirena vibrando en la llegada, Abandonaban los parajes de su infancia, En la estación los nuevos pasajeros En busca de nuevos horizontes Se despedían arropados de nostalgia. En lejanas comarcas de la Patria.

  1. Canalización Río Medellín. Siguiendo las recomendaciones del Plan Piloto para Medellín elaborado en el año de 1947, se estableció un corredor multimodal de transporte a lo largo del río Medellín, convirtiéndolo en espina dorsal y principal eje de crecimiento de la ciudad. Las zonas aledañas al río siempre fueron cenagosas e inundables y, por tanto, estos terrenos no eran aptos para ser urbanizados. A finales de la década del 40 y principios de la década de los 50’s, se contrataron estudios serios sobre la canalización del río. En un informe fechado el 21 de Enero de 1952 el ingeniero Mister Barton M. Jones recomendó la forma como debía seguirse la obra de canalización para que diera resultados seguros y fuera económica su construcción. Los motivos principales para realizar la canalización del río fueron:
  2. Higienización de todo el Valle de Aburrá.
  3. Urbanización de la parte plana del Valle, que no se había posibilitado por las crecientes del río y por qué el sector era fuente de zancudos y plagas, debidas a los pantanos producidos por las inundaciones del río.
  4. Construcción de arterias centrales de tránsito que respondieran a la expansión que sufría la ciudad. Aprovechamiento turístico de la ciudad. (Textos tomados de Internet).

El río Medellín Nace cristalino en el corazón de la montaña Golpea triste con su carga de desechos Era un hilo de vida atravesando el valle, Las rocas que se atraviesan en su cauce, Lo llenaron a su paso con desechos Nos devuelve su alteración en energía Hoy solo podemos lamentar. Para iluminar en las noches nuestro valle. Es la triste herencia, que nuestros mayores Se funde después con el caudaloso rio A nosotros sin pensarlo nos dejaron, Que se convierte en la arteria de la Patria, Si queremos dejar un buen legado Derramando en el azul océano No nos queda otro objetivo que limpiarlo. Toda la suciedad acumulada. Los Boteros que eran personas de solvencia económica y pertenecían a la sociedad de Medellín, en los terrenos que hoy ocupa el barrio construyeron una cancha de polo. Acá se reunían con las personas adineradas de Medellín, entre los que se contaban los Echavarría, los Restrepo, los Londoño, y los Estrada y Celebraban sus días de campo con toda su familia, practicando el polo, y terminando con apetitoso asado. (Relato de John Jaramillo nieto de Rodolfo Jaramillo dueño de la finca la “Concha” que colindaba hacia el norte).

  1. Construcción de Peldar.Pedro Luis Restrepo Empresario medellinense. Hijo de Emilio Restrepo Velásquez y Concha Botero Saldarriaga. Hermano de Darío Restrepo Botero. Estudió hasta segundo de bachillerato, en el colegio de San José, teniendo que suspender sus estudios por difícil situación de su familia. Trabajó en la Ferrería de Amagá, en la Fábrica de Tejidos Hernández y en el Ferrocarril de Antioquia. Gerente de la Vidriería Fenicias No.2. Con su hermano Darío, fundaron la fábrica de vidrios Peldar. Pel por Pedro Luis, y Dar, por Darío. En el año 1939, el consorcio de cervecería Bavaría vendió a vidriera fenicia No2 a los hermanos Pedro Luis y Darío Restrepo Botero, quienes le dieron el nombre de cristalería PELDAR S.A. Después en el año 1947, se trasladan parte de sus instalaciones fabriles a envigado, Antioquia. En 1949, PELDAR inicio en Envigado (Antioquia) la fabricación automática de envases de vidrio, con la construcción de un horno de 30 toneladas por día, al cual siguieron dos hornos mas, que junto con el primero, elevaron la capacidad a 130 toneladas diarias de vidrio. En marzo de 2005, Ol decide cambiar la imagen corporativa de la empresa a nivel mundial y por tanto a partir de la fecha PELDAR cambia su imagen pasando a ser O-l PELDAR.
  2. RECUERDOS DE PERSONAS ENTREVISTADAS. Don Rodrigo Tamayo J. Nieto de Don Rodolfo Jaramillo, cuenta que por terrenos del Portal pasaba un quebradita de la cual el ganado bebía, ésta quebrada bajaba canalizada por la fábrica de calzado Grulla, pasaba por un lado de las pesebreras y bordeando la falda, entraba a terrenos de su abuelo, donde se juntaba con otra que venía de Envigado y formaban una laguna donde llegaban las garzas, además de una gran variedad de aves y en la época de migración, los patos “barraquetes” que venían del Canadá y Norte América en los meses de Octubre, Noviembre y Diciembre. Yo tenía mi escopeta y ahí casaba algunos, estos patos recuerdo mucho traían su respectivo anillo; Don Andrés Botero también acostumbraba cazarlos, a él lo conocí a la edad de nueve años, hoy somos amigos por las aficiones similares, él por los botes y deporte náutico y yo por el gusto por la pesca. Al frente de la fábrica de Grulla había unas palmas, ahí existía una cochera donde Don Ricardo Botero y sus hijos Andrés y Óscar (el rejoneador Oky Botero), tenían sus coches para bajar a Medellín, en ese tiempo esa era la forma de transporte además del tranvía; ahí estaba también la pesebrera donde se cuidaban los caballos en los que se jugaba polo. Nosotros pescábamos sabaletas en el río Medellín donde quedaba el estadero “El Pandequeso”, ahí había unos cañaverales parecidos a los que se encuentran en Porce, el paisaje era idéntico a esos parajes, con la misma vegetación de sauce playa, sauces llorones, los mismos tuneros en fin igualito. A mí me tocó ver bajar las balsas que venían por el río desde Caldas, las balsas eran hechas de guadua o de palos de yarumo, las amarraban con bejucos, cabuyas o con fique. Esas embarcaciones bajaban cargadas de yuca, plátano y hortalizas por el río que no estaba canalizado, un hombre con un palo largo guiaba la barca, allí iba el perro, la mujer, los muchachos y llevaban gallinas, pero el negocio era redondo, llegaban hasta el “Puente del Mico” desbarataban la barca y vendían los guaduas y los yarumos, además de los productos agrícolas. Eran buenos negociantes, vendían toda la comida que bajaban y se ganaban el paseo por el río que era cristalino, con playones de arena hermosos, gran variedad de fauna silvestre entre los que había patos, garzas, y pájaros de muchas variedades; los baños eran espectaculares. Cuando se presentaba una borrasca si había que quemarle hasta ramo bendito, porque llegó a inundar la carrilera ubicada más o menos a dos cuadras. La canalización para desviar el rio se hizo por la margen izquierda del mismo en el sentido de sur a norte. Este sector era muy solo, no había construcciones. Envigado era un pueblo pequeño y muy tranquilo; a nosotros a veces nos despertaban a la una o dos de la mañana, porque el ganado se había metido a la carrilera y había que sacarlo, antes de que arrancara la locomotora, porque se encandilaban con el reflector y los mataba el tren, de resto no pasaba ninguna persona, solo los sábados bajaba el pagador de la cuadrilla que se encargaba del mantenimiento de la vía, en un carrito amarillo que se llamaba la “marranita”, con motor pequeño; éste funcionario era un señor de Envigado llamado Pedro Luis Restrepo, quien un tiempo después compró la finca “El Castillo” en la parte alta del Municipio. Cuentan que en ese terreno encontró una guaca o entierro, ese fue el origen de la riqueza con la que Pedro Luis y Darío Restrepo fundaron a Peldar. Esta finca fue la residencia de Pedro Luis Restrepo hasta que años más tarde la compró Don Fabio Ochoa y sus herederos. Don Gabriel Palacios. Residente en el barrio, nacido y criado en el barrio Mesa, nos cuenta que su señor padre era maquinista del ferrocarril de Antioquia, y le tocó trabajar mucho tiempo en la línea de Medellín Pintada, entonces teníamos que bajar hasta la estación Uribe Ángel, tres veces por semana a recoger los productos agrícolas que él nos traía, y a traer o a recoger la ropa que usaba cuando estaba viajando; cuenta Don Gabriel que las cosas las subían a la casa en una carretilla, por donde está el monumento a la Virgen, llamada” Calle de la Estación” (hoy calle 38 sur). En esa época recuerdo muy bien, la Policía hacia las famosas batidas de los muchachos, entre ellos se destacaba un policía gordito muy famoso llamado Marquitos, a nosotros nos cogían, pero cuando explicábamos qué estábamos haciendo nos dejaban libres. La quebradita que pasaba por acá por el Portal, arriba en el Barrio Mesa la llamábamos la quebrada del agua del Público. Por lo que es hoy la Avenida las Vegas pasaba la carrilera circundada de frutales especialmente mangos, nosotros de muchachos nos veníamos desde el Barrio Mesa a coger mangos “biches”.

LUCAS DE OCHOA Y TIRADO: A principios del siglo XVIII se establecieron en el sur varios asturianos, vascos y aragoneses como Juan Bautista Isaza, Lucas Ochoa y Juan de la Calle, atraídos por el parecido de Envigado con su tierra. El 13 de junio de 1.774 el Obispo de Popayán, Jerónimo Antonio de Obregón G Mena, erigió a Envigado en Parroquia. El 14 de junio de 1.775 el Gobernador de Antioquia ratifica la erección como parroquia de Santa Gertrudis, fecha considerada la de fundación del Envigado Urbano. (Textos tomados de Internet) Don Pedro Luis Restrepo, era miembro de una familia muy trabajadora, que vivió en Amagá y trabajaron con loza, el compró una finca en la parte alta de Envigado que se llamaba ”El Castillo”, esa finca fue de LUCAS DE OCHOA Y TIRADO, uno de los fundadores de Envigado. Un día un trabajador que estaba arreglando el alcantarillado, al pie de un árbol, tropezó con algo metálico, le avisó a Don Pedro Luis, él miró y le dijo: no hombre no trabaje más por hoy, deje a ver qué hacemos con eso; ese algo era un muñeco de oro y cuentan que con el dinero producto de ese entierro él pensó en fundar una empresa ya no de loza sino de vidrio; para este proyecto influyó mucho un ingeniero geólogo de la facultad de minas, el Dr. Botero quien le aconsejó comprar unas tierras por el lado de la Ceja hacia Sonsón, que eran unas tierras blancas que no daban ni helechos, con eso quiero decir, que su precio fue muy barato, pero servían para la industria del vidrio. Ese fue uno de los de los mejores depósitos de materia prima que consiguió Don Pedro para su industria del vidrio. Dña. Betzabeth Palacios de Ochoa. Relata de sus paseos de Envigado a Itagüí, por un camino que bajando de la estación pasaba por el matadero, cruzaba el río por un puente peatonal de madera, el río tenía mucha corriente pero era limpio, bajaban barcas artesanales con racimos de plátano de Caldas con rumbo a Medellín, la gente pescaba y se bañaba en él. Los terrenos donde hoy es el barrio el portal eran una cancha de polo y hacían carreras de caballos los domingos. La estación Uribe Ángel era visitada por los Envigadeños, que venían a contemplar la llegada y salida de los trenes. La carrilera estaba bordeada por árboles de mandarinas y frutales uno las podía coger, en esa época no lo impedían, eso era del ferrocarril. La carrilera del ferrocarril pasaba por lo que hoy es la Avenida las Vegas, su estación de nombre Manuel Uribe Ángel de Envigado, se encontraba a la altura de Peldar, el pequeño negocio que hoy subsiste y se llama la Estación, era parte de la edificación.

  1. URBANIZACIÓN DEL BARRIO EL PORTAL.

En diciembre de 1972 Mauricio Botero Mejía, Oscar y Andrés Botero Phillipsbourne, venden a la Cooperativa de Habitaciones para Empleados Limitada, una finca llamada Andalucía, con casa de habitación y demás mejoras, anexidades y dependencia entre las cuales se cuenta un principio de urbanización; con una extensión de 141.200 metros², por un valor de de $5.516.687,98. (Datos tomados de la escritura 3.160 de la Notaría Segunda de Medellín con fecha 19 de Diciembre de 1972) La Cooperativa de Habitaciones para Empleados Limitada. La Cooperativa de Habitaciones fue fundada por el Dr. Francisco Luis Jiménez un poco después de 1935, con el objetivo de urbanizar los terrenos donde se construyó el Barrio Laureles, compró ese lote a cinco centavos la vara. Los planos los hizo el maestro Pedro Nel Gómez, que además de reconocido artista era ingeniero y arquitecto; el hizo los diseños teniendo como modelo el Étoile de Paris. Arq. Ignacio Soto Lotero. Llegué a la cooperativa en julio 28 del 1969 la cooperativa era de los socios que ahorraban con el fin de hacerse a su casa, finca, local, apartamento o cualquier desarrollo que la cooperativa emprendiera, los socios no quedaban con obligación con la cooperativa, alcanzaban el objetivo que se proponían y salían, ese fue uno de los aspectos que influyeron en su desaparición.

La Cooperativa tenía un convenio con el Banco Central Hipotecario: ellos nos financiaban las obras y nosotros generábamos empleo, mensualmente yo pasaba un informe al Banco con la nómina, su costo y las obras que estábamos realizando, así llegamos a tener más de dos mil empleados en nómina mensual. Otro de los aspectos que afectó la Cooperativa fueron los problemas financieros del BCH. El lote donde se urbanizó el Barrio el Portal me lo vendió un señor que trabajaba en finca raíz a quien los Botero se lo habían dado para que lo vendiera, el me lo ofreció, fuimos a verlo le solicité unos planos y rápidamente hicimos la negociación, el precio que aparece en la escritura es algo que ellos por impuestos decidieron colocar, pero el precio fue mucho mayor aunque no lo recuerdo exactamente; se pagó con un aporte del 60% de contado y el resto con plazos y condiciones estipuladas en la escritura; no había ningún principio de urbanización, el lote estaba limitado por dos calles la que bajaba de Envigado a Itagüí y la que es hoy la Avenida de las vegas.

La Cooperativa compró el lote y lo empezó a urbanizar. Todo el proyecto lo desarrollaron los arquitectos e ingenieros que trabajaban para la Cooperativa. El nombre de” El Portal “se lo coloqué en una junta de trabajo teniendo en cuenta, que ésta era la puerta de entrada al Valle de Aburrá, que desde Envigado e Itagüí se iba hasta Copacabana; se hizo la canalización de la quebrada que pasaba por el sector y se vertió al río, se trazó la urbanización y se diseñó en forma de laberinto para crear un área más privada con conciencia de unidad. El costo de la obra no lo recuerdo, la cooperativa tenía un presupuesto y dentro de ese monto nos movíamos. La comercialización de la urbanización la llevé a cabo personalmente por ser un proyecto muy costoso y de mucha responsabilidad para los intereses de la Cooperativa. De la urbanización en El Portal recuerdo tres anécdotas importantes: 1. Un día hablando con José Restrepo, un gran amigo que era gerente de Almacenes Éxito me decía: “Bueno, Ignacio, vamos a tener que dejar claro algo: si yo te sirvo como entidad que le va servir a la Cooperativa por llevar comercio a sus obras, o la cooperativa nos sirve a nosotros?”. Esta era una charla de amigos y en especial se refería a la urbanización el Portal, que construimos en Envigado y cuyos edificios fueron de los primeros construidos en esta localidad; estos y el barrio construido a su alrededor, quedaban al frente de una amplia área de terreno que esta cadena de almacenes había comprado para hacer su desarrollo futuro en este Municipio. Entonces yo le respondí a José Restrepo que estaba seguro que el Éxito se beneficiaba de la Cooperativa, pues le habíamos llevado muchos clientes, y nosotros éramos transitorios. Pero no era sólo ésta cadena de almacenes la beneficiada porque donde llegaba la Cooperativa llegaba el desarrollo.

  1. EL Dr. Francisco Luis Jiménez (fundador de la Cooperativa de Habitaciones) me llamó un día y me dijo; hombre Ignacio he recibido una Invitación del General Francisco Franco quien a nombre del gobierno Español desea invitar a un representante de cada país Latinoamericano, que se haya destacado en el sector Cooperativo, este viaje es por cuenta del gobierno Español, con todos los gastos pagos y en compañía de su señora esposa. Me preguntaba que si yo quería ir en nombre de Colombia, ya que él estaba invitado y le habían autorizado invitar a otra persona destacada en ésta actividad. Yo le respondí listo Dr. Cuando es la salida?. Organicé todo y viajé con mi señora a España. Yo le había dicho a Nelly mi esposa, si vamos, compremos por nuestra cuenta los pasajes para que visitemos Roma y Paris antes del regreso, después de que cumplamos con los compromisos que conlleva la invitación, que incluía un viaje por ese país y la asistencia al congreso sobre Cooperativismo que en España es una actividad muy importante. Un día ya al final, faltando poco para nosotros salir con rumbo a Roma y Paris donde esperábamos pasar unos ocho días en cada ciudad, al llegar al hotel recibí una llamada de Medellín, en donde el abogado de la Cooperativa me informaba que había un problema muy serio y no habían podido resolverlo, resulta me dijo, que hay una cuota que se venció de la deuda que se tiene sobre los terrenos de la urbanización el Portal y no hemos podido pagar, porque no ha entrado toda la plata y ellos dicen que si no les pagamos van a tener que hacer efectivas las clausulas consignadas en la escritura y reversar el negocio y si esto sucede, ellos se ganan una lotería por las inversiones que se han hecho en esos terrenos; le respondí llámelos y dígales que en esta semana les vamos a pagar. Fui a la habitación y le dije a mi señora nos vamos para Medellín mañana, se acabó el viaje, no puedo dejar perder ese negocio; regresé Medellín y después de hacer algunos contactos a los dos días pagamos no una sino dos cuotas. Con el regreso se esfumó nuestro proyecto de conocer a París y Roma cosa que hasta el momento no hemos realizado y no realizaremos ya, creo yo.
  2. Los terrenos en donde se construyó el portal de Cerro, los Botero se los regalaron a sus hijos ya que no valían nada por ser inclinados, un día me dijeron que si no me interesaban y les manifesté que hablaría con los Ingenieros de la Cooperativa. Efectivamente me dieron el visto bueno y se negoció muy barato porque compré el metro plano, que fue el área que se dejó como miradores en la parte superior, el éxito de ésta inversión fue la construcción en terrazas aprovechando el desnivel.Para construir las bases, se tuvo que profundizar hasta 20 metros para encontrar firmeza, pero ahí se construyó una de las urbanizaciones más bonitas que edificó la Cooperativa y que hoy es orgullo de Envigado. Desde Envigado hasta el rio Fueron las nuestras… casas amplias El paisaje era una hermosa postal, Para vivir, disfrutar y descansar, En una parte de este, años más tarde Hoy que se van quedado solas Se urbanizaría el Barrio el Portal. Para hacer edificios las empiezan a tumbar. El terreno donde se asentaría la urbanización fue muy bien aprovechado por parte de la Cooperativa, se sectorizó en manzanas distinguidas por letras, en las que se trazaron lotes para construir casas, unidades residenciales, área para negocios, zonas deportivas y de recreación. Los lotes identificados de la B a la O, se destinaron a la construcción de casas, en lotes en su mayoría de 364 m² que debían dejar un retiro de 3 m entre si, en las esquinas el retiro era hacia la carrera respectiva y se debía construir casas de un solo piso.

La Cooperativa suministraba tres tipos de esquema de plano gratuitos y cada persona lo desarrollaba, los planos eran tipo A; B; C, de acuerdo a los metro construidos 232, 222, 214, para construir casas unifamiliares, pero cada quien podía elaborar su plano para vivienda unifamiliar.

La Cooperativa suministraba los planos como una forma de orientación, ellos tenían planes de financiación con el B.C.H. Los lotes marcados con las letras V, X se destinaron a la construcción del proyecto multifamiliar del Portal del Sur, los lotes identificados con las letras T, U, para el proyecto multifamiliar del Portal del Norte, el lote identificado con la R, se destinó para construir el proyecto multifamiliar del Portal del Cerro. El lote identificado con la P donde hoy está situado Metro Sur, se destinó como Centro Comercial, de Mercado y de Comercio. El lote identificado con la letra A, se destinó como área de comercio, hoy se encuentra intervenido por el Municipio de Envigado como área verde, que puede ser integrado al Parque Débora Arango. Los lotes Q, S, como área residencial.

La unidad residencial Portal del Valle se construyó en terrenos comprados por la Cooperativa a Don Rodolfo Jaramillo. Los terrenos eran pantanosos y fueron vendidos a $ 10.000 m2 porque eran terrenos sin valor comercial por la humedad. La Cooperativa de Habitaciones para Empleados Limitada, generaba trabajo y el Banco Central Hipotecario, financiaba algunos de sus programas de vivienda para empleados y personas de clase media. Al comprar los terrenos en los cuales se asentaría la futura urbanización, la Cooperativa los promocionaba en las empresas cercanas entre ellas la Planta de acabados de Coltejer, Peldar y Grulla. Cuenta Don Mario Vélez que al empleado en Coltejer le liquidaban las cesantías para abonar a la deuda y seguía aportando una cuota de fácil cumplimiento, esto propició que los trabajadores de ésta y otras empresas invirtieran sus cesantías, para posteriormente vender obteniendo una excelente utilidad, esto explica por qué la mayoría de los que construimos nuestra casa, lo hicimos en lotes comprados a particulares que se los habían comprado a la cooperativa.

  1. PRIMEROS HABITANTES.Don Mario Vélez C. compró el lote, cuando trabajaba en planta de acabados de Coltejer allá por el año 1969, además de él compraron muchas personas de esa Empresa. Los ofrecía el Arquitecto Ignacio Soto Lotero gerente de la Cooperativa de Habitaciones a $78.000 lotes de 364 m² menos los de las esquinas; se pagaba con las cesantías y una cuota muy cómoda mensual. Todavía no estaba urbanizado y no existía la Avenida las Vegas, la Cooperativa entregaba un plano donde aparecía la ubicación del lote en la respectiva manzana, Coltejer tenía un excelente programa de vivienda, la Cooperativa que fue constituida para desarrollar vivienda para empleados, ofrecía el plan de ventas al plan de vivienda de las empresas. En el caso de Coltejer se escogía un grupo de trabajadores que tuvieran cesantías, ésta era la cuota inicial.

El arquitecto Carlos González manejaba el plan de vivienda y era la persona encargada de hacer los estudios sobre los terrenos y su procedencia. El plan de vivienda de Coltejer era excelente, la empresa ayudaba a los trabajadores, les hacia los planos gratis, los asesoraba con ingenieros y les prestaba dinero y herramientas. La Cooperativa al conocer estos planes de la empresa, vio no solo la seguridad del dinero si no la certeza de que se desarrollaría el proyecto.

La primera etapa la ejecutó con empresas, en la segunda etapa participaron particulares o ingenieros constructores. Don Mario Ramírez. Manifiesta: Construí mi residencia en 1976, empecé en Mayo y la ocupe con mi señora esposa y mis tres hijos el 17 de Diciembre, fue la primera casa construida en el Barrio, por eso me considero el habitante fundador, construí el lote # 4 de la manzana E; la inversión en la construcción fue de $650.000.

El Barrio estaba completamente demarcado con vías pavimentadas, las aceras terminadas, y los servicios de agua y luz, pero no se tenía teléfono por insuficiencia de la planta telefónica de Envigado. El segundo que construyó fue un ejecutivo de Landers Mora, que lo hizo en el lote # 7 de la manzana L, casa que hoy ocupa Coomeva, después edificó un señor extranjero, quien lo hizo en el lote # 7 de la manzana M calle 34 sur con la carrera 48, y el cuarto fue Don Mario Vélez quien construyó en el lote # 2 de la manzana L. Don Mario Vélez empezó la construcción de su casa en agosto 1976 pero tuvo demoras por errores en planeación, su obra tuvo un costo de $ 600.000. Don Gabriel Palacios. Dice: compramos el lote a la Cooperativa de Habitaciones en 1972 por $ 98.000, con una cuota inicial de $26.000, y cuotas mensuales de $ 1.720; la casa la construimos en 1977, y tuvo un costo de $ 900.000; la edificación se hizo vaciando pilotes hasta los 5 mts de profundidad; después sobre ellos se construyeron vigas de piso y sobre estas los muros cargueros. Don Franklin Villarreal.

Cuenta: llegué en Diciembre de 1976, a unas pequeñas montañitas donde hoy está construida la urbanización Portal de Cerro, monticulitos en donde nacía agua y había un botadero de basuras de Envidado y del sector de san Marcos; estaba recién llegado a Medellín y manifesté a mi amiga Nelly López mi interés en hacer una inversión en una casa o propiedad que me gustara, al mirar desde esa altura me gustó mucho este vallecito que se veía parcialmente desocupado; observaba pantano, potreros, corrales, ganado, caballos y en el sector que hoy ocupa el Portal del Sur, alcancé a divisar dos casa y entonces le dije a mi acompañante: me gustaría una casita como esas que se ven desde aquí, ella me respondió porque no vamos y preguntamos, efectivamente encontramos esta casa que hoy es mía, cuidada por un vigilante quien respondió: si efectivamente esta casa está en venta, acá tienen este teléfono verifiquen.

Hechas las averiguaciones encontré una firma constructora llamada Convivienda S.A. A esta firma después de realizar algunos arreglos le compré la que hoy es mi casa por un precio de $ 1.100.000, en el año de 1977, en la escritura dice que me vendían el lote 3 de la manzana C, de la urbanización el Portal en Envigado. Doña Gloria Sanín de García. Comenta: fuimos los segundos habitantes de esta cuadra (N), este lote que es # 9 se lo compramos al Ing. Jaime Ríos quien trabajaba para la Cooperativa de Habitaciones a fines de 1977, nos costó 165.000 pesos de contado; como vía solo existía una carretera pavimentada muy angosta por lo que es hoy la avenida las Vegas, al otro lado de esa vía hacia el occidente todo era mangas, ahí venían las garzas y disfrutábamos de ese placer de contemplar la fauna silvestre.

La urbanización Portal del Sur estaba en obra negra. Como anécdotas de esa época recuerdo que teníamos un problema tremendo con las vacas porque se venían de la finca de los Jaramillo y se nos comían las palmas y todo el jardín que hubiéramos sembrado, incluso en una ocasión en la que caminaba con una vecina Nora Escobar nos tocó escondernos en una casa porque una vaca nos estaba persiguiendo. El transporte era muy escaso, para arribar desde Medellín al Barrio solamente teníamos el bus de Sabaneta, me gustaba mucho utilizar ese servicio porque lo cogía en el centro y me traía en corto tiempo porque la primera parada la hacía en este sector, yo lo llamaba el vuelo directo. Años más tarde en compañía de Isabelita Hoyos tuvimos la idea de solicitar que se construyera una capilla, con ese motivo empezamos a recoger firmas por toda la urbanización en las pocas casas que existían, y en los edificios de los Portales que ya estaban habitados, todo el mundo firmó con contadas excepciones. Hablamos con Hernando Uribe que era el titular de Obras Públicas y empezamos por solicitar un lote. Donde está la iglesia hoy día era una cancha deportiva, este lugar se utilizó para construirla; ya que la Cooperativa no planeó una área específica para este fin.

El Municipio en su momento quería destinar este lote para construir vivienda popular y la comunidad no lo permitió. Posteriormente entregamos esta solicitud al Padre Eugenio Villegas párroco de San Marcos, parroquia a la cual pertenecíamos. El área del parque se fue llenando de escombros, las personas que construían arrojaban ahí sus desechos, entonces en compañía de Isabelita acudimos a Don Hernando Uribe y él nos ayudó a limpiarlo y a construir el parque, el Municipio lo arborizó, nos colocaron las bancas y tuvimos allí un espacio muy lindo en nuestro Barrio.

Don Omar García A. Comenta: en esa época uno de los mayores problemas para esta comunidad era el transporte, que era muy espaciado por los pocos usuarios en esta zona. La vía era muy sola entre la Ayurá y el actual tránsito de Envigado, tenía un solo carril pero estaba asfaltado y era muy oscura porque no tenía iluminación en la noche. La única ventaja de este trasporte en las busetas de Sabaneta que salían desde Pichincha, era que por lo general la primera parada la hacía en esta zona.

Don Adán Villegas M. manifiesta: que tenía una sociedad con los constructores del Parque Industrial los Cerezos, todo esto era mangas desde un poco más acá de Carrefur, todo era fincas todavía, acababan de quitar o hacia muy poco habían retirado los rieles del ferrocarril de la avenida las Vegas y los habían pasado para la orilla del rio; eso fue entre los años setenta y tres y setenta y cinco, algunos árboles de los que hoy existen en la avenida, bordeaban la carrilera en esa época. Lo que era la carrilera se convirtió en carretera de una sola vía. La forma de entrar a estas fincas en carro era por la parte de arriba, vía Envigado – Poblado o por la orilla del rio por lo que hoy se llama la Regional. Llegué al barrio en 1977 estando en la construcción del Centro Industrial los Cerezos y vi esta casa que estaba recién construida y desocupada, en esta parte norte prácticamente no había construcciones, en la parte sur si se veían algunas casas, los edificios del Portal del Norte empezaron a construirse a los dos o tres años. El costo de mi residencia fue de un millón trescientos mil pesos $ 1.300.000. De Peldar a la Aguacatala la vía era de un solo carril pavimentado, la avenida de las Vegas se construyó por tramos, primero Medellín construyó lo que le correspondía, cuando se construyó el Éxito hicieron lo que correspondía a su frente y el Colombiano hizo lo mismo, como un aporte en vías al Municipio de Envigado. La última parte la terminó el Municipio en la segunda mitad de la década del 80 al 90. Don Fernando Betancurt. Cuenta que llegó al Barrio en el año 1979 para recibir un apartamento que había comprado en los edificios del Portal del Norte, inicialmente lo arrendó, pero cuatro meses después un temblor de tierra, afectó las unidades residenciales de los Portales Sur y Norte, la prensa publicó una noticia que decía: edificios semi destruidos en Envigado. Fue necesario desocuparlos para su reparación.

La Cooperativa construyó estos edificios con el sistema que se llama Muros Portantes que consistía en un sótano con columnas, una placa fuerte que sería el primer piso, y de ahí para adelante los tres o cuatro piso por el sistema tradicional de muros Portante y Lozas. Las reparaciones fueron lideradas por el Dr. Andrés Uriel Gallego, años después ministro de Obras Públicas. El costo de ese apartamento en esa época fue por el orden de ciento ochenta y seis mil pesos ($ 186.000), todo dependía del área del apartamento, el mío era de tres alcobas y noventa y dos metros cuadrados. Arbey de J. Fernández M. Autor de esta crónica narra: Llegué al Barrio en 1983, visité varios lotes que se encontraban disponibles para la venta, elegí el que hoy ocupa mi residencia por ser el único que se hallaba sin construir en la manzana M, lo que me generaba mayor seguridad al tener vecinos establecidos por todos los costados; me agradó el área, ya que me permitiría edificar una casa cómoda, para hacerle a mis hijos que estaban pequeños, una extensa zona para sus juegos; y además darle a mi madre un entorno como el que ella había disfrutado en su juventud.

En unos versos plasmé lo que sentía al tener la posibilidad de disponer de un espacio amplio para edificar mi morada, ya que me deleité al ver las primeras imágenes en mi niñez, solo limitadas por el lejano azul de las montañas. Tuve en mi infancia por cortina el horizonte El canto de las aves me volvía a la conciencia Como faro en las noches… la luz de las estrellas, cuando la frescura de la mañana, me anunciaba, El murmullo de un riachuelo aquietaba mis temores que era hora de abandonar el inmenso placer Iluminado por un enjambre de luciérnagas. Proporcionado por la cama las cobijas y la almohada. El lote me costó $ 2.400.000 de contado; como devoto que soy de María Auxiliadora empecé a construir mi residencia un 24 de Enero de 1984 y el 24 de Agosto del mismo año la estábamos ocupando, la construcción tuvo un costo cercano a los $ 5.000.000 de pesos, sufrí las famosas “escaseces” de hierro y cemento. Se hizo necesario pilotear para colocar las vigas de amarre y sobre éstas levantar los muros cargueros. Como trabajaba en Medellín y debía llegar temprano, fue desde ese día mi hija la primera alumna en llegar al Colegio de la Presentación, a donde la dejaba antes de irme a la oficina. No teníamos parroquia, no estaba construida la avenida las Vegas, el Barrio era muy solo y tranquilo; perdí ese año la compra de dulces para el día de los niños, porque nadie vino a pedirlos como era costumbre en los sitios en que antes residíamos; para que mis hijos no estuvieran tristes, debimos recluirnos en las alcobas a donde ellos llegaban y tocaban para recibir sus respectivos dulces. A las 8 pm durante tres años había paseo de familia ya que nos desplazábamos a la Universidad de Medellín a recoger a mi hermana que por esa época cursaba su carrera de Derecho.

  1. CREACIÓN DE LA PARROQUIA EL PORTAL DE JESUS.  Los católicos residentes en el Barrio para asistir a la Santa Misa, debíamos subir a la parroquia de San Marcos, o a otras iglesias vecinas como Santa Gertrudis, como la comunidad residente en el Barrio el Portal, era una colectividad eminentemente católica y creyente, se dio como ya hemos visto, a la tarea de construir una capilla, para lo cual se contó con el invaluable apoyo de Monseñor Eugenio Villegas párroco de la Iglesia San Marcos, y de las autoridades Municipales. El 4 de Octubre de 1987 se oficializó la creación de la parroquia que recibió el nombre del “Portal de Jesús”. Su primer párroco fue el Padre Marco Tulio Murillo, éste con el apoyo de la comunidad construyó una enramada donde se congregaba la comunidad para asistir a la Santa Misa, estaba dotada de bancos en madera, piso de cemento, los laterales y la parte posterior estaban descubiertos. Construcción de la Parroquia El Portal de Jesús. El Padre Raúl Álvarez. Cuenta: que llegó en reemplazo del Padre Murillo el 15 de Diciembre de 1990 y empezó el proceso de construcción del templo, el arquitecto Darío Jaramillo fue el encargado de hacer el diseño arquitectónico de la Parroquia, la cubierta de madera fue del Doctor Carlos Arango, el estudio de suelos fue del Ingeniero Jaime Eduardo Hincapié, el diseño de estructuras fue del Ingeniero Juan Gonzalo Sanín. Con la ayuda de la comunidad y personas amigas del Padre Raúl se fue construyendo la Iglesia.

El Templo se encuentra edificado en un terreno cedido en comodato por el Municipio y se halla soportado, por setenta y seis pilotes de concreto de siete metros de largo, que fueron instalados por la firma Pre-comprimidos, los ensayos del concreto fueron realizados en el laboratorio de la Universidad de EAFIT. Cuando un pilote tenía inconvenientes al ser clavado, se reunían todos los ingenieros y decidían cuanto se debía desplazar para que siguiera cumpliendo su función, la construcción de la casa cural se fue haciendo al mismo tiempo que se construía la Iglesia. La inversión que se realizó en este proyecto fue a aproximadamente de ciento diez millones de pesos ($ 110.000.000), sin tener en cuenta muchas cosas que nos fueron donadas comenta el Padre Raúl, como cemento, las rejas exteriores, las bancas de la iglesia, parte del presbiterio, el altar etc.

Fueron muchas las personas que colaboraron para hacer realidad la construcción del templo, no enunciamos nombres por temor de dejar por fuera personas cuya colaboración fue muy valiosa, pero a todas ellas residente en el Barrio o no, expresamos nuestro sentimiento de gratitud por su sentido de pertenencia. En cada ladrillo hay una historia, Muchos habitantes trabajaron con el alma Producto de almuerzos empanadas o de rifas, Para construirle al señor una morada, Un festival o cualquier otra actividad, Por eso algunos que hace tiempo nos dejaron, Que nos permitiera ir recogiendo la plática. Fueron recibidos con los brazos abiertos en su casa… Ha sido desde su fundación nuestra Parroquia el punto de encuentro de la comunidad, allí reunida, ha tomado las decisiones que ha creído necesarias para mejorar la convivencia y la seguridad de la colectividad. Aquí por mayoría se decidió retirar las bancas del parque, cuando éstas se convirtieron en motivo de intranquilidad, por el mal uso que de ellas hacían personas ajenas al sector.

Parabólica. Don Jaime Giraldo y el entonces concejal William Vélez plantearon a la comunidad la conveniencia de dotar al Barrio de una antena parabólica que mejorara la señal de televisión, en reunión muchos miembros la colectividad aceptaron hacer un aporte con este fin, y se nombró como director al Ingeniero Fernando Betancurt, se instaló la antena en la zona verde situada entre los edificios del Portal del Norte y la Parroquia. Esta se caracterizaba por ser de gran diámetro, a medida que fue evolucionando la electrónica se fue adaptando hasta reducirse a setenta centímetros. Posteriormente con el cambio de tecnologías en las comunicaciones esta antena fue absorbida por Cable Unión y posteriormente por Une.

7. COMITÉ CÍVICO.  La comunidad del Barrio el Portal se reunió en varias ocasiones en la parroquia, y allí se le planteaba ante las autoridades la problemática del sector, que por lo general era el factor inseguridad, como en esta reuniones era difícil encontrar soluciones, porque cada cual tenía su punto de vista y así lo expresaba, dando lugar a unas reuniones desordenadas en las que se obtenían muy pocos avances para solucionar las anomalías, un grupo de personas de forma voluntaria decidió conformar un Comité Cívico, que sirviera de puente entre las autoridades y la comunidad, para obtener de éstas, respuestas a las necesidades, y de la comunidad su participación en la solución de los problemas. Surgió la idea de las alarmas comunitarias, pero éste era un concepto nuevo en el Municipio, porque en ningún barrio se había instalado una alarma comunitaria cuadra por cuadra con respectivo frente de seguridad y árbol telefónico, el jefe de la central de monitoreo sugirió al Comité que si la comunidad se vinculaba con el costo inicial de las alarmas el Municipio se encargaría de su mantenimiento y de la vigilancia con las patrullas de la policía comunitaria. Con la ayuda de la Central de monitoreo, el Comité procedió a hacer el estudio donde se deberían ubicar las alarmas y luego motivó a la comunidad, para que participara haciendo un aporte de $ 120.000 por una sola vez, y a cambio recibiría un control que le permitiría accionar la sirena en caso de una emergencia.

Este trabajo que se realizó casa por casa para explicar las bondades del sistema, tuvo la participación de un habitante del respectivo sector, que por lo general era integrante del comité. El comité recaudó cerca de siete millones con lo que se pudieron instalar cinco alarmas completas, quedando tres sectores en los cuales no era posible por no haber el número mínimo de asociados. El municipio a través de la central de alarmas había prometido su vinculación y así se hizo, haciendo posible la instalación de cinco alarmas restantes y una cámara de vigilancia que se situó en el parque del Barrio. Este comité conformado en el año 2005, sigue activo, es el representante y vocero de esta comunidad ante las Autoridades y participa en todos los eventos que el Municipio programa en bien de la comunidad. Defendiendo la parte ambiental, la seguridad, la movilidad y la convivencia de nuestro sector. En la actualidad es responsable de un Boletín Electrónico que se envía a la comunidad, donde se informan los logros obtenidos como respuesta a las solicitudes respetuosas que se hacen a las autoridades en beneficio de ésta. Hablar de los logros de este Comité, Aplicando aquel principio conocido Nos parece algo innecesario, Que parece el fundamento de su causa, Son personas muy comprometidas, Por nuestra comunidad trabajaremos Para seguir trabajando por su Barrio. Sin prisa… pero también sin pausa.

  1. EVENTOS QUE HAN IMPACTADO POSITIVAMENTE.

EL Barrio el Portal en los últimos años de los treinta y siete que lleva de fundado, ha presenciado eventos que lo han afectado favorablemente, como han sido la construcción de Almacenes Éxito, El diario el Colombiano, el Intercambio vial de los Fundadores, la estación del Metro de Envigado y el Parque Débora Arango. En diferentes ocasiones la comunidad del Barrio el Portal ha demostrado ser una comunidad unida, cuando se trata de respaldar causas que la beneficien, no solo lo demostró en su apoyo a la construcción del Templo, sino la respuesta positiva que dio a la idea de Don Jaime Giraldo y del Doctor William Vélez quienes propusieron la consecución de la parabólica, o la respuesta al llamado del Comité Cívico para instalar las alarmas comunitarias cuadra por cuadra. En diferentes oportunidades ha manifestado su rechazo a una posible apertura de las vías, o de los broches arborizados, hechos que no solo sería motivo de innumerables accidentes, sino una fuente de contaminación no solo auditivos sino por los gases, producidos por los vehículos y la pérdida de árboles que embellecen y producen oxígeno. La aceptación que ha dado a la presencia de la Base Militar en el sector, lo que ha contribuido a mejorar seguridad en todo nuestro Municipio. Liderados por el Comité Cívico a ha realizado campañas de reforestación y reparación de aceras. El Barrio el Portal es hoy una dinámica comunidad que ha visto el cambio del uso del suelo, de las espaciosas casas de antaño se está pasando a la construcción vertical, lo que ha incrementado en forma notable la población que hoy según el censo actual oscila es de entre 4.500 y 5.000 habitantes. Vendrán nuevos retos pero estoy seguro que con el civismo y sentido de pertenencia de nuestra comunidad y de la mano de nuestras autoridades sabremos afrontarlos. El único interés que me ha motivado para escribir este documento es que los nuevos habitantes conozcan y los fundadores todavía residentes, recuerden como se fue haciendo realidad la existencia de nuestro querido Barrio.

Agradezco la acogida que me brindó el Doctor Ignacio Soto Lotero Exgerente de la Cooperativa de Habitaciones quien proyectó y urbanizó el Barrio El Portal, y fiel a su slogan que lo convirtió en una de las personas más destacadas dentro del Cooperativismo de su tiempo “Uniendo Voluntades”, me permitió recrear momentos memorables de este sector que es hoy nuestro hogar. Agradezco también a Don Omar García A. su valioso aporte a la estructura y orden de este texto. Y a las a las personas que me aportaron sus recuerdos y vivencias para recrear la crónica de nuestra memoria como comunidad.

El Dorado brilla por su buen vivir

(Articulo tomado del periódico El Mundo, periodista Maria Alejandra Castro Bohórquez, 4 de Enero de 2012)

Fue construido en tres etapas. En una de ellas se hizo la iglesia San Rafael Arcángel, uno de los lugares que más recibe feligreses durante los fines de semana. Se trata de un barrio tranquilo, de familias que se conocen entre sí.  Es un barrio de 15.000 habitantes. Hecho en tres etapas, una de ellas fue terminada en 1960 cuando el párroco Jaime Buitrago lideraba la iglesia. Es un punto de encuentro y tradición envigadeña.

Se fundó en 1959 y antes de convertirse en lo que es hoy, uno de los lugares más tradicionales del municipio de Envigado, era un paraje de árboles de los que se sacaban la madera para las vigas de las casas y los puentes de la época, de ahí el nombre del municipio.

La zona 7, conocida como El Dorado, hacía parte de La Toro, una finca que fue comprada a don Luis Toro por el Instituto de Crédito Territorial durante el gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla. El barrio recibió su nombre en memoria de la leyenda de El Dorado, que tantos conquistadores europeos buscaron sin éxito en sus expediciones a las selvas vírgenes del sur del continente.  Además uno de los principales obras del presidente general era el aeropuerto y por tanto, reforzaba aún más su aporte, rindiendole un homenaje con el mismo nombre de su principal obra de gobierno.

Los vecinos advierten que, aunque no viven entre piezas de oro, son personas de una suerte millonaria por las ventajas y beneficios que obtienen de su barrio, en general tranquilo, de familias tradicionales y cerca de todo, el parque, el hospital, el Metro.

Los primeros pobladores resultaron ser maestros de escuela, militares y obreros de Coltejer, empresa textil que quería que sus empleados tuvieran un lugar tranquilo para cuidar a sus familias sin tener que desplazarse hasta muy lejos.  El Rastrojo de Envigado, así le decían a ese sector según se lee en los primeros archivos del municipio. Los fundadores recuerdan que era casi todo lo que había por allí, altos pastizales que ardían en tiempo seco y levantaban un humo que se veía desde lejos.

El tiempo no ha pasado en vano. El Dorado ha sido premiado como el barrio más organizado y arborizado de Envigado. Viviana Álvarez Matta, una de sus habitantes, dice que es un lugar agradable y tranquilo para salir a caminar, con jardines que le dan un toque de frescura, incluso en los meses más soleados.

Fútbol

Otra actividad que ha estado ligada al barrio es el deporte. Tienen la segunda cancha más importante, después del Polideportivo de Envigado, y durante los últimos tres meses le han estado realizando adecuaciones para que sea una cancha sintética. La inversión del Inder asciende a 1.200 millones de pesos. La gente se declara feliz porque su cancha, antes de arenilla, era punto de encuentro de diferentes grupos, no solo de los gomosos del fútbol sino de los vecinos en  general.

El servicio de transporte es uno de los más completos, aunque en varias ocasiones los habitantes le han pedido a la Administración que trasladen algunas rutas de buses a otras calles. Según José Julián Rodríguez, quien vive en El Dorado hace más de 10 años, a pesar de que en los últimos meses han aumentado los atracos, el barrio siempre ha sido tranquilo y los vecinos han sido solidarios. En ese barrio casi todo lo que brilla sí es dorado, dicen los vecinos sonriendo.

ASÍ EMPEZÓ A BRILLAR EL DORADO

Poco más de 56 años vivió ese laurel sembrado al frente de la casa de los Rave Uribe. Fue el año pasado, antes de que llegara a los 57 en diciembre, cuando, por complicaciones naturales y otras de infraestructura, tuvo que ser podado. Pero no se fue del todo; sus raíces y la base de su tronco se conservan aún sobre la cra. 42 (con cl. 40C sur) como prueba del origen de uno de los barrios tradicionales del municipio, esos donde su gente se define como envigadeña de cepa. En su tronco don Alfonso Rave instaló una placa que anuncia: “Nace El Dorado. Diciembre 1959”.

Historia de El Dorado, uno de los barrios más tradicionales de Envigado.

El señor llegó en esa fecha con la mujer con quien se casó hace 65 años, Lucila Uribe. Venían de El Poblado. Allá vivieron hasta que el Crédito Territorial les facilitó la adquisición de una propiedad en el todavía desaprovechado rincón de Envigado al que se pasaron con 5 de sus 10 hijos, en el que tuvieron a los otros 5 y en el que se instalaron para siempre. Allá se conservan como la tercera familia en llegar a la carrera 42, una cuadra despoblada, con vías destapadas y mangas arborizadas por donde se volteara a ver. Y allá, en la sala ya muy modernizada de una tradicional casona, nos recibieron para recordar sus primeros días en el barrio.

En las mangas mencionadas jugaban los niños luego de sus clases en un colegio de religiosas, y en esas mangas también se rebuscaban la mecateada de las tardes, que variaba entre pomos, mandarinas y mangos. Y aunque los pequeños disfrutaban la nueva vida, para la pareja del hogar (él, oriundo de Girardota, mientras que su compañera de vida regresó a su natal municipio) acomodarse al comienzo no fue fácil.

Por ejemplo, no tenían servicio de electricidad y el agua no era limpia, en ocasiones bajaba con lombrices a los tanques donde la recogían y debían, por supuesto, hervirla en fogones de leña. Como vieron que no había iglesia para celebrar la misa se encargaron de dar forma (una decente y apropiada para fervorosas ceremonias) a una ramada en una de las esquinas del emergente sector.

Por la estrecha vía que lo atravesaba y que llevaba a Sabaneta (en ese entonces, corregimiento de Envigado) no entraban carros ni bestias y qué problema para los vecinos (en pocos días el número de familias superaba las 15), que trabajaban, casi todos, en Medellín.

Menos mal el tiempo trae soluciones y con él llegaron unos carritos pequeños para transportarlos (se llamaban ‘arrieritas’), así como el servicio de luz eléctrica y, poco a poco, la instalación del acueducto. Sin embargo, las mejoras parecían no ser suficientes para este grupo de vecinos reconocidos en el centro del municipio y en Medellín por su oficio de obreros. Los llamaban ‘los de las palomeritas’, “ya que a nosotros nos recibieron como gente rara. Y vea, hoy vivimos en el que, al menos para mí, es el mejor barrio de Envigado“, afirma don Alfonso, que en 1959 —mientras trabajaba en Droguerías Aliadas— pagó 16.000 pesos por su casa esquinera.

A pocos metros de su casa actual vive doña María Dolores Betancur. No fue precisamente miembro del grupo fundador, pero sí le tocó esa época en la que al barrio lo llamaban ‘el de obreros’, aunque también decían que era de jubilados. Como fuera, humilde y apenas surgiendo, para ella siempre ha sido tremendo vividero.

Llegó de Laureles hace 40 años con su esposo (fallecido hace 32), Juan Eugenio López, y sus 3 hijos. Eligieron este punto al sur de Medellín porque don Juan sufría del corazón y el médico le había recomendado una vida tranquila y silenciosa, contraria a la que llevaban en su antiguo sitio, por el que pasaban muy cerca los aviones.

Recuerda que la cancha de fútbol de El Dorado (tan famosa hoy por ser la segunda en importancia después de la del estadio del Polideportivo Sur) era solo un terreno con una barranca ancha para llegar al centro de Envigado, y si no era así tocaba dar una gran vuelta.

Su esposo solo disfrutó 8 años de la calma del nuevo barrio, pero esto no hizo que doña María se fuera. Al contrario, se quedó disfrutando por los 2, por los suyos en general, porque ni al crecer sus hijos quisieron dejar el municipio. Y eso que no fue sencillo para ella adaptarse cuando recién llegó, pues sintió que pasó de la ciudad a un pequeño pueblo “y resulta que este ‘pueblo’ es lo más hermoso que he podido conocer. Es un barrio en el que nadie se mete con nadie y todos son pendientes. Ahora estoy enferma y no deja de sonar la puerta de mi casa, la gente preguntando por mí. Esto por acá es muy unido y humanitario, además de seguro (siempre, donde sea, uno teme ser robado —ríe—), esto por acá es una delicia”, asegura.

Desde que llegaron los Rave Uribe, y demás fundadores, las casonas del barrio fueron siempre de 1 piso y variaban solo entre 3 o 4 colores. Doña María Dolores, en cambio, fue testigo del cambio. Un día su esposo empezó a levantar un segundo nivel, y fueron varios los que lo siguieron. Según sus cálculos, hace unos 30 años empezó a darse el cambio de casas tradicionales a edificios. “Y de todos modos la vecindad nunca se fue, la gente siguió unida, esto no nos afectó”, dice ella.

Al parecer esa unión nació con el sector. Don Alfonso Rave siempre lo notó, pero lo pudo confirmar el día en que en las manos de los habitantes cayó una gran responsabilidad: bautizar el lugar que los había acogido y al que ninguno quería conservar con el que lo encontraron: La Toro, heredado de la finca que antes ocupaba el terreno.

Con frecuencia ya se venían haciendo reuniones entre las primeras familias; de hecho, ya tenían identificados quiénes se perfilaban a líderes. Así que la forma de escoger el nuevo nombre no podía ser otra: se juntaron los vecinos y se puso a votación. Don Alfonso no recuerda las demás opciones de la lista y tampoco por qué estaba en ella ‘El Dorado’. Lo cierto es que ese, con brillo propio, fue el ganador, y hoy por hoy en la ciudad (y pasa también por fuera de ella) no hay quien no lo haya escuchado mencionar. La historia y la rutina barrial viven en sus casas, sus edificios y, cómo no, en sus ya pocas casonas.

Luisa Fernanda Angel
Luisaan@gente.com.co

En Envigado, el establecimiento de Rosellón propició principalmente el desarrollo del sector oriental de la ciudad, entre otros y la ampliación de su sector tradicional, alrededor del parque, abrió nuevas calles y zonas futuras de expansión urbana, como el barrio Mesa Jaramillo (1923-1926), el Barrio Obrero, la margen nororiental de la quebrada La Ayurá, las lomas del Escobero y las Brujas, La Mina y Chinguí. De igual manera, en el sector de El Salado, la fábrica requirió la apertura del camino que conducía a sus instalaciones, lo que propició el surgimiento de casas a lo largo del mismo y la urbanización de las tierras aledañas (Gómez, 2010, p.29).

El Barrio Mesa Jaramillo, fue impulsado por la casa comercial Heliodoro Medina y Cía, accionista de Rosellón, con el fin de dar vivienda a sus empleados y ensanchar la calle que conducía a la fábrica. Para tal efecto, se aprobó un contrato entre el Municipio de Envigado, a través de su Personero Pedro Pablo González y la casa comercial, mediante acuerdo del Concejo No. 26 del 24 de julio de 1923. El acuerdo estipulaba los siguientes aspectos:

  1. Urbanización del Barrio “Mesa Jaramillo”, en honor del educador e historiador José María Mesa Jaramillo, fue director del Archivo Departamental de Antioquia, docente de catedra de la Universidad de Antioquia y miembro de la Academia Antioqueña de Historia.
  2. Urbanizar o sea construir casas, ensanchar la calle de Rosellón, cesión y venta de las calles y carreras del barrio, a igual que la apertura, arreglo, encascajado, arborización, suministro de agua y alcantarillado.
  3. La casa comercial cedía la propiedad y posesión de las calles y carreras que estaban demarcadas y las futuras: la “Avenida Central”, “Carrera de Camilo Torres”, “Carrera de Nariño”, “Carreras Sucre, Policarpa y Caldas”.
  4. Venta de faja de terreno de “once varas y cincuenta centímetros de anchura, en toda la extensión en que su dicho terreno bordea el camino de Rosellón, y cuya área total es de 3.499 varas cuadradas, de ochenta centímetros cada una.
  5. El precio del terreno, según el valor de la vara a 40 centavos de oro legal, fue de $1.399 pesos, los cuales debió pagar el Municipio con sus intereses del 12% anual, en 48 mensualidades, contadas a partir de la firma de la escritura.
  6. En cuanto al municipio, este se comprometía: a la variación o el desvío del acueducto, a dar en arrendamiento a sus habitantes hasta media paja de agua por cada edificio, a arreglar las calles y arborizar en un año, a iluminar eléctricamente el barrio, construir el alcantarillado.
  7. El valor total del contrato fue estimado en $3.500 pesos oro legal.

La creación del Barrio Mesa Jaramillo obedecía también a la implementación del Plano de Envigado Futuro, según ordenanza departamental No. 15 del 2 de abril de 1918 y donde se establecía el ensanche futuro de Envigado, con proyecto de nuevas vías, plazas y bosques, y especialmente avenidas (Acuerdo No. 23, del 29 de septiembre de 1919). Y en ese proceso de planeación del municipio, cercano al Barrio Mesa Jaramillo, se emprendió la tarea de proyectar por cuenta del municipio la construcción de “habitaciones para obreros”, por eso mediante acuerdo No. 16 del 10 de julio de 1921, se declaró de utilidad pública la adquisición de la finca de propiedad de la señora Mercedes Restrepo de Pareja, situada en el costado oriental o sureste de Envigado (Archivo Histórico del Concejo de Envigado, acuerdos, 1921).

El Plano fue diseñado por la firma de arquitectos Olarte, Vélez y Cía, quienes remodelaron el famoso Teatro Bolívar, que se ubicaba en la calle Ayacucho, con jardines interiores, una magnifica acústica y con una capacidad de 1278 personas.  En el Teatro Bolivar concurrían estudiantes y personas de la élite a conferencias, recitales poéticos y conciertos.   Los aficionados al teatro, la ópera y el ballet pudieron apreciar en el Teatro Bolívar orquestas, concertistas, compañías de ópera y zarzuela y grupos de teatro extranjeros y del país.

En 1931 se levantó el Monumento a Cristo Rey,  situado en su avenida principal, convirtiendose en uno de sus más importantes simbolos y referentes culturales y urbanos del barrio. Igualmente, es el testimonio, entre otros, de la formación religiosa de los habitantes de Envigado.  Fue una iniciativa de los obreros de Rosellón y de la juventud católica, un grupo ferviente de creyentes que deseaban establecer entre el medio obrero una mentalidad profundamente religiosa.  Desde la creación de la Doctrina Social de la Iglesia, el cristianismo católico había iniciado una serie de programas y estrategias para imponerse sobre la población y los nuevas corrientes de progreso industrial. Sacerdotes y diferentes grupos y comunidades religiosas, como los Hermanos Lasallistas, las Hermanas de la Presentación, los grupos Marianos, así como la Juventud Católica, permearon la cultura, la mentalidad, la moral y el pensar de los obreros.

La Juventud Católica se fundó en Medellín en 1913 para estimular y fortalecer en los jóvenes varones la doctrina católica y prepararlos como baluarte y vanguardia en defensa del catolicismo, en tiempos de profundas transformaciones sociales y económicas. Era difundir el mensaje cristiano entre los obreros “por medio de la pluma y la palabra”. Los diferentes grupos de jóvenes católicos estaban inscritos y centralizados en la gran Asociación de la Juventud Católica Colombiana (Londoño, Patricia. Religión, Cultura y Sociedad en Colombia. Medellín y Antioquia, 1850-1930, p.129.)

El Guáimaro en la huelga de 1936

En casa de campo denominada El Guaimaro y cercana a la fábrica funcionaban las oficinas del sindicato y en sus alrededores, al aire libre, los obreros han montado cocinas donde las obreras preparan constantemente alimentos para proporcionarles a los obreros, los cuales permanecen atentos a los mandatos de sus directivas. De forma adicional, los huelguistas recibieron apoyo de los campesinos y el gremio de los matarifes (Alfonso Diez, Desiderio Montoya, Luis y Alberto Ochoa) con el suministro gratuito de los víveres durante el tiempo de duración del movimiento. También se organizaron bazares con el fin de colectar fondos con destino a los obreros. A los reporteros del Heraldo les aseguraban que el sindicato poseía fondos suficientes para sostener el paro hasta por tres meses. También habían recibido auxilio de las poblaciones de La Estrella, Itagüí y Caldas, en donde funcionaban comisiones de propaganda encargadas de levantar el entusiasmo en favor de la huelga.

Los huelguistas organizaron una manifestación ante el Concejo Municipal, en número de dos mil personas, según la prensa, hizo que la corporación manifestara al gobernador “el descontento que reina en la población por los atropellos que han cometido algunos funcionarios públicos; y haciéndose interprete del sentimiento popular sin distinción de clases, solicitar por su digno conducto del señor Ministro de Industrias, el envío de un funcionario de la Oficina General del Trabajo, que contribuya a solucionar la huelga con equidad, ya que el movimiento que llevan a cabo dichos obreros no es de carácter comunista y está causando graves perjuicios a la sociedad”. (El Heraldo de Antioquia”, Medellín, Lunes 20 de enero de 1936, año X, número 3032, páginas 1 y 4.)

En el contexto del conflicto laboral, el gobierno nacional  de Alfonso López Pumarejo (1934-1938), en cabeza de su ministro de gobierno Alberto  Lleras Camargo, planteaba la necesidad de reprimir o contener por lo menos la agitación comunista, dado su posible influencia en el movimiento obrero y la amenaza de un levantamiento con participación de este sector social. Por ello, el gobernador comenzó a impulsar una nueva etapa de negociación. Primero visitó el campamento de los obreros en el Guaimaro, en Envigado, donde conversó con ellos de la necesidad de acercarse de nuevo a la mesa de negociación.

El martes 28 de enero de 1936, luego de 16 días de paro general en Rosellón, las partes se sentaron junto con la mediación del gobernador J. Echeverri Duque, para acordar las bases de la negociación, especialmente con la mediación del concejal de Envigado, Pedro Nel Santamaría. Y entre el miércoles 29 y jueves 30 en las horas de la noche se realizó el acuerdo amigable: “en virtud del cual, los empresarios de Rosellón acceden a casi todos los puntos contenidos en el pliego de peticiones primitivo” (Periódico “El Heraldo de Antioquia”, Medellín, viernes 31 de enero de 1936, año X, número 3043, páginas 1 y 3.)

 

“El Barrio Mesa es el paraíso de Envigado”

articulo tomado del periodico gente: http://gente.com.co/historia-del-barrio-mesa-de-envigado/

Historia del barrio Mesa de Envigado.

La historia de uno de los barrios más tradicionales del municipio, contada por quienes jugaron en sus mangas, pescaron en su quebrada y vivieron de cerca el paso de casonas separadas a manzanas.

Para conocer y compartir la historia de nuestros barrios no acudimos a libros —así atesoren datos únicos, ignorados por muchos—, y tampoco al admirable conocimiento de un historiador.

 En lo personal, elijo caminar, recorrer, encontrar ‘al que es’ (ese habitante de siempre, personaje que por décadas ha guardado en la memoria los mejores y no tan buenos momentos en el lugar que lo vio crecer) y sentarme a conversar. Eso me pasó con Edwin Bustamante en Barrio Mesa; él con su cámara, atento a esos detalles que hablen por sí solos del sector, y yo, intentando acertar ese personaje. Hasta que dimos con ‘los que eran’, estaban sentados en el bar Cristo Rey… y qué momento nos dieron.

Carlos Mario Correa, Mario Hernando de Jesús Uribe, Johny, John Jairo Uribe, (apodado Perico), William Uribe y Jesús Alberto Tirado, entre unos 6 más que se turnaban llegando y yéndose, son amigos de toda la vida, estudiaron juntos en la antigua escuela Carlos J. Echavarría, patrocinada por Coltejer y su filial en esta zona: Rosellón, empresa y pieza clave en la información que nos regalaron sentados en un bar.

“Se le atribuye todo el impulso”
Para Carlos Mario, a pesar de que Barrio Mesa tiene cerca de 100 años (basándose en el hecho de que el abuelo de un amigo construyó su propia casa hace 90), le debe su conformación y desarrollo a la llegada de los trabajadores de Coltejer; a ellos los patrones los apoyaban con recursos económicos para que levantaran sus viviendas.

“Casi todo el barrio trabajaba allá. El 80 % de los trabajadores de Mesa era de Coltejer (entre Rosellón, la Corporación Educativa para el Desarrollo, Cedeco, y Planta de Acabados). A la empresa se le atribuye todo el impulso no solo de sus empleados, sino de esto por acá”.

De hecho, supimos que hay una manzana conocida como ‘el barrio de los empleados’. Allí nació Carlos y es la que queda al frente del actual Cefit (donde antes operaba la Cooperativa Rosellón): entre las calles 39 y 40 sur y las carreras 34 y 34 A: “Ahí comenzó el desarrollo urbano como tal de Mesa, porque hasta ese entonces eran casas antiguas, mangas y vías empedradas”, insistió.

Esas mangas y calles empedradas fueron el ‘patio de recreo’ de un combo de amigos muy grande, teniendo en cuenta que solo entre él y sus hermanos sumaban 13 niños (5 mujeres y 8 hombres). Se la pasaban agarrando mangos, naranjas, mandarinas y pomas de cada árbol que podían y también se iba con su hermana María Elena a ordeñar las vacas del vecino Pacho Díaz (hasta el día que lo vio y le dio una buena tunda).

El otro parche era ver televisión en blanco y negro, pero tocaba pagarle al que tuviera televisor en casa, y si no era eso, pegaban para la quebrada La Mina a pescar y asar corronchos, aunque lo mejor casi siempre era jugar fútbol. La primera cancha (aparte de la que les montó Coltejer en la escuela) que adaptaron fue la de la manga de El Consuelo, luego en la JJ (actual hospital MUA) y la más sofisticada fue la de Grulla (hoy, Éxito de Envigado).

Eran muchos los recuerdos que iban llegando a la mesa en la que estábamos en Cristo Rey. Y sobre ese nombre nos mostraron fotos viejas de cuando fue ubicada la estatua de Cristo Rey en la vía principal del barrio: la calle 38A sur. Eso fue el 25 de octubre de 1931 y en una placa hoy todavía se puede leer: “La juventud católica del pueblo envigadeño a Cristo Rey, como homenaje de gratitud y amor”.

Mencionaron también un hecho que marcó a Mario Uribe (quien nació en la casa donde también lo hicieron su abuelo y su papá), puesto que su abuelo estaba en Rosellón cuando ocurrió: el día (uno de 1939) en que una fracción de una montaña se vino abajo afectando a la compañía y a algunas edificaciones ubicadas más arriba de la zona de la que habló Correa.

También la salud y el mercado
Preguntamos por el lugar al que iban a surtir sus cocinas y mesas, y entre risas nos dijeron que también Coltejer tenía que ver. Las familias de todos se vieron beneficiadas con el comisariato (almacén o tienda, pero de carácter cooperativo) de Coltejer y allá tenían hasta carnicería.

Asimismo, si necesitaban ir al médico, mejor este venía a ellos. Los visitaba en sus casas y la medicina que les recetaba la adquirían por medio de la cooperativa de Rosellón. Es que en serio fue eso, una pieza clave; si hasta le daba a cada niño aguinaldo en diciembre, festejo especial en el día de la niñez y la mediamañana en la escuela.

A la hora de vestirse, por ejemplo, no había tanta preocupación. Las mamás tenían a la mano bolsas y bolsas de tela y ropa de la empresa, y no era sino desbaratar las prendas para volverlas a confeccionar a la medida.

Viven en el paraíso
Entre esas mismas fotos antiguas que nos dejaron ver, y que hoy están colgadas en las paredes del bar que los recibe cada tarde, señalaron las primeras vías que pasaron de ser de piedra a carreteras delimitadas, pero sin pavimentar. Y recordaron algunos de los barrios que los rodeaban cuando el de ellos estaba tomando cara y cuerpo: Guáimaro, el centro, Los Naranjos, San Mateo y Obrero (este obtuvo el nombre por ser el barrio creado para los obreros encargados de las calles y otras obras aledañas a la empresa).

Y a propósito de nombres, preguntamos por el del lugar al que tanto quieren, del que nunca se fueron y en el que nacieron también sus hijos. Algunos crecieron convencidos de que fue en honor a un señor de apellido Mesa (y hasta nuestro encuentro lo creían así, a pesar de no saber el porqué de ese homenaje ni el verdadero quién). Pero la mayoría coincidió en que fue por ser planicie, un ‘llanito’, una mesa.
En ese llano siempre han tenido todo al alcance. En la niñez y juventud de estos amigos surgieron en Barrio Mesa fábricas de bocadillos (a cargo de los Tamayo), de arepas y de costales, además de haber tiendas por todos lados, de las tradicionales, esas de pueblo que vendían lo que fuera.

Mencionaron a los Tamayo y de una saltaron a la charla los demás apellidos que le dieron vida al sector, las primeras familias y las que les dejaron esta herencia: los Uribe, los Molina, los Pineda y los Correa (“hay más ‘correas’ en el barrio que en los almacenes”, fue el chiste de William Uribe).

Las bromas y anécdotas iban y venían, pero al final una sola idea nos dejaron clara, y para que los entendiéramos la repitieron una y otra vez: “Vivimos en el mejor barrio del municipio. Si Envigado es un paraíso, Mesa es el paraíso de Envigado”.

Por Luisa Fernanda Angel G.
luisaan@gente.com.co

Fue impulsado su construcción por la Sociedad San Vicente de Paul de Envigado, que tenía más de 200 socios y auxiliaba a más de 150 familias de bajos recursos. En 1956, la señora Teresita Uribe regaló un terreno a la Sociedad, de una extensión mayor a una cuadra, ubicado en los inicios de la loma del Escobero (“a la izquierda de la curva del Guayabo, al frente de la finca Gascuña” cita: p. 118 del libro Tras la senda de Pastor), con el compromiso de construir un barrio exclusivamente para mujeres viudas y envigadeñas. Así se protocolizó en la escritura, en que la Sociedad se comprometía a alquilar cada casa a razón de cinco pesos al mes,  y no venderlas. Si la viuda no tenía con qué pagar, la Sociedad lo hacía. Fueron 23 casas construidas, y para ello, la Sociedad buscó entre los envigadeños donaciones para cubrir el costo de mil pesos que valía cada una.  La construcción se adelantó con diferentes acciones: la Sociedad ponía los materiales comprados con los donativos y pagaba los obreros, dirigidos por don Israel Vélez, hijo de don Suso, maestro de obra quien dirigió la construcción de la iglesia de San José. Israel a su vez ponía la arena y la piedra requerida y don Manuel Londoño, dueño del tejar Cristo Rey, colaboró vendiendo el adobe a mitad de precio y regalando las tejas.

 

    

información tomada del libro: Tras la senda de Pastor: Pastor Garcés Londoño, 1915-1979, editorial Panamericana formas e impresos, Bogotá, 2015.

barrio la sebastiana

su nombre se debe a la quebrada, referente natural del barrio. la ocupación moderna  comenzó  en los años 50, luego de los barrios obreros “Jesús María Jaramillo” y “José Felix de Restrepo”. Pertenecían los terrenos al sector rural y la presión demográfica empezó a lotearse y servir de vivienda  a los obreros de la textilera Rosellón, Grulla y Peldar, entre otras. En sus cercanías se desarrollo la industria de bocadillos, aprovechando la fuerza de la quebrada.
Delio Valencia comenta que el sector en los años 50: “estaba habitado por personas marginadas de infraestructura urbana, sin vías de acceso, servicios básicos insuficientes y con un bajo nivel de vida”. (p. 265, monografía de la montaña al río )
barrio las flores
su territorio estaba ocupado por fincas y parcelas agrarias y de abastecimiento, su desarrollo comienza con la ocupación de la margen izquierda de la Ayurá.
Fue un sector que por su situación  a menor desnivel de la quebrada, sufría de inundaciones en invierno y con pantanos, la canalización impulso su construcción, al disecar y cimentar mejor los lotes.
barrio Uribe Angel
era anteriormente conocido como Hoyo de Buga o Buga, sus vecinos promovieron acuerdo municipal  para el cambio de nombre y como homenaje al personaje. A igual que la sebastiana, fue ocupado por obreros. Sus terrenos como la Sebastiana, fueron antiguas fincas, organizadas en las laderas y siguiendo las curvas de nivel.  la construcción de sus casas fue de forma informal, por ello sus calles no son rectilíneas y se levantan servidumbres o callejones, para dar salida a las diferentes viviendas.
El centro cívico del barrio y su junta de acción comunal fueron en sus inicios, puntales fundamentales para su construcción, pues a través de bazares, comites y grupos de vecinos recogieron fondos y levantar aceras, pavimentos de vías y alcantarillado.
Barrio Alto de Misael
A partir del principio del siglo XX, se conocía como El Filo, luego se llamó alto de misael porque en la parte alta se encontraba la casa de habitación de don Misael García y familia, y cuyos descendientes habitaron el barrio. También existían familias como los Carmona y los Bustamante, que mejoraron víass y desde los años 60 inició su proceso lento de crecimiento. Fue una transformación de espacio rural a urbano
su principal vía es la diagonal 29, de actual reforma y ampliación, y en la cual desembocan callejones y servidumbres. Tiene pequeños templos o ermitas , templetes como María reina de la paz o maría auxiliadora. Su junta de acción comunal impulso en la decada del 60 para construir su primer acueducto, arreglo de vías, electricidad